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RUTA DURA DE LA PIZARRA El pasado sábado 13 de Abril realizamos esta ruta invitados por La Cofradía de Navegantes y a la que asistimos Gregorio, Javi, Antonio y Angel en representación de Los Patos. La primera parte del recorrido daba su comienzo en Torrelaguna y era de nivel bajo, pero que estuvo muy entretenida por el barro que nos encontramos en su recorrido y por la visita inesperada de un paisano del lugar, que llevaba por montura un Citröen C-15 y que al más puro estilo Texas Ranger y como si del mismísimo Chuck Norris se tratara interceptó el convoy adelantándole por plena cuneta (que pena que no se quedara en ella) y haciendo un trompo delante del Toyota de Diego, salió del coche y empezó a tomar nota de la matrícula de Diego en su mismísimo capó, cosa que no gustó nada al conductor del Toyota. Después de un cruce de palabras entre el grupo y este señor, el cual decidió hacer una llamada, nos pusimos en marcha haciendo rápidamente los grupos y desapareciendo del lugar como alma que lleva el diablo. Unos kilómetros más adelante los del primer grupo llegamos a una zona donde ha desaparecido el camino. “Aquí estaba la semana pasada”, aseguraba Jesús. Alguien había labrado parte del camino y hubo que volver a dibujarlo, pero enseguida, en unos 100 metros, volvió a aparecer. Debido, seguramente, a la llamada de nuestro amigo el paisano del comienzo de la ruta, apareció otro Texas Ranger, éste vestido de camuflaje y con una mejor montura, un Lada Niva. A dicho elemento le dio por hacer fotos de las matrículas del grupo, entonces paramos y le pedimos explicaciones. Después de discutir sobre el tema, hacerle a él otro “reportaje” y descubrir que no tenía ni idea de la legislación vigente, nos pusimos en marcha. A causa de este incidente el segundo grupo se dirigió a la presa del Vado por carretera. El tercer grupo si hizo este recorrido, y al llegar a esta zona el hombre del Lada les dijo: “¿Cuántos sois?. Ah cinco, bueno podéis pasar, pero no os salgáis el camino”. Se había aprendido la lección. El próximo punto de reunión fue la presa del Vado, donde comenzamos la segunda parte de la ruta, que nos lleva al pueblo de La Vereda. Aquí se están restaurando todas las casas al estilo de la arquitectura de pizarra negra de la zona. Un tramo más adelante tomamos un camino a mano derecha que se adentra en una bajada trialera entre gruesas ramos que “acarician” nuestros coches. Tras hacer una gran subida llegamos a la pradera que nos presenta una bajada al río Henares, el cuál es imposible vadear, pues lleva más de un metro y medio de agua. Aquí tiene una rotura de transmisión nuestro amigo del Galloper azul, el cuál tiene que ser ayudado por el Discovery a salir de la bajada. De vuelta en la pradera echamos mano del mapa para buscar otra alternativa, para dirigirnos a Majaelrayo, donde comeríamos. Decidimos hacerlo por Matallana (a propuesta de Los Patos). Al pasar este pueblo comienza un pendiente algo embarrada y endiabladamente empinada. Primero la afronta Diego con su Toyota, luego Daniel con su Galloper y después Gregorio con su Vitara. Abajo encontramos un Lada que se habían “olvidado” después de volcar al intentar subir por donde bajamos. El regreso es imposible, no queda más remedio que vadear el Henares. Consiguen cruzar el Toyota y el Galloper, pero el Vitara de Gregorio no puede hacerlo, pues le entraría agua en el motor. Decidimos cruzar el río remolcando a Gregorio desde la otra orilla, y con el motor parado. De la misma manera cruzó el Jimmy de Antonio. Cesar con su Samurai se atrevió a hacerlo porque llevaba snorkel. Algunos más pasaron después, pero el grueso del grupo hizo el trayecto hasta Majaelrayo por carretera. Después de comernos un buen cordero recorrimos un camino muy entretenido, el cuál nos llevaría a una zona de bajada, para vadear el río y salir de él con un escalón y una inclinación, en la que se fueron atascando varios vehículos. Nuestro amigo Cesar tubo que ser rescatado de un posible vuelco al salirse del camino en esta zona. Aquí se terminaron las complicaciones del terreno, pero empezaron las desorientaciones, pues se echaba la noche encima. Tuvimos que retroceder ya que el rutómetro tenía algún fallo. Volvimos a echar mano de los mapas para salir de la zona, y sin ningún problema regresamos a Madrid. Una mención especial para los conductores de los vehículos de gasolina, que se portaron como unos campeones en tan extremas circunstancias, y al valiente amigo del Musso, que era su primera ruta. ¡Vaya comienzo!. Gracias a la Cofradía de Navegantes por invitarnos a la ruta y que la próxima vez estemos todos Los Patos.
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