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ENTRE RÍOS
Un año más Los Patos convocamos nuestra ruta estival por tierras murcianas.
La ruta la denominamos “ENTRE RIOS” pues es nuestra intención, saliendo de Lorca entrar en el cauce del río Guadalentin, llegar al embalse de Puentes, para luego continuar por los lechos de los ríos Vélez y el río Claro, este ultimo ya en tierras almerienses.
Salimos de Mazarron amaneciendo. Antonio con su Terracan y Gregorio y Javi con el Gallo, en Lorca nos esperan Teo y su hijo Héctor con su Jimny, nuestros infatigables compañeros de rutas murcianas.
Tras los abrazos de rigor con nuestros amigos murcianos (no olvidemos que hace casi un año que no nos vemos) nos metemos en el fregado y nunca mejor dicho, pues el río Vélez viene de agua hasta los topes en esa zona represada. Empezamos a remontarlo por la ribera y aquello es un barrizal de cuidado que amenaza con atraparnos. Va pasando el Gallo no sin apuros lo mismo que el Jimny de Teo ambos con ruedas de tacos, pero cuando Antonio lo intenta con el Terracan, sus ruedas de asfalto 100% deciden patinar en lugar de traccionar y se queda, tiramos de winche y en pocos minutos todo listo, pero no hemos avanzado ni doscientos metros en aquel lodazal cuando el Terracan de nuevo se queda, dejando claro que un buen coche y un buen piloto poco pueden hacer cuando el calzado no es el adecuado. De nuevo el winche entra en acción, de hecho esta vez cuesta mas sacarlo, tenemos que poner la polea reductora pues el coche patina y además se esta cruzando cada vez mas, tras no pocos forcejeos logramos sacarlo.
El barrizal deja paso a una muralla de cañas y juncos que hace el avance muy lento pues realmente hay que adivinar el camino, pues no sabes nunca donde apoyan las ruedas, lo estamos pasando en grande circulando por aquella mini jungla.
Dejamos el río para adentrarnos en una rambla, piedras, surcos, desniveles y pedruscos hacen que sea de lo mas entretenida. Salimos de la rambla, buscamos una buena sombra y nos damos un homenaje a base de cervecita fresca y productos de la huerta que Teo nos ha regalado.
Nos ponemos en marcha y entramos en el embalse de Puentes, totalmente seco, lo cruzamos de lado a lado, durante varios kilómetros, sin mayor dificultad, pero la verdad es que impresiona.
Entramos en el cauce del río Vélez, para nuestra sorpresa el río lleva agua, no más de un palmo, pero no olvidemos que estamos en una zona desértica entre Murcia y Almería y que hace muchos meses que no cae ni una gota de agua. El lecho del río es de una piedrecilla menuda que permite circular a buen ritmo, todo esta verde incluso vemos montones de ranas, a las que procuramos no molestar.
Dejamos el Vélez y nos adentramos en el río Claro, la tónica es la misma, maleza, piedras y algunos desniveles y ya al frente divisamos la Sierra de Maria. Salimos del río y nos dirigimos a la población de Vélez Blanco que por cierto esta en fiestas, subimos a ver su precioso castillo que esta en perfecto estado de conservación.
Son las tres y media y decidimos que a la sombra de tan antiguas piedras comeremos bien. Como de costumbre la comida de lo más animada con productos de la tierra, mención especial a las aceitunas de la cosecha particular de Teo y a la torta de queso del Casar de Antonio, sencillamente espectacular, para terminar la comida nada mejor que unas rondas de orujo de hierbas.
Tras una larga sobremesa, nos despedimos de nuestros amigos Murcianos emplazándonos para el año próximo.
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