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RUTA DEL MIRLO

 

Como repetía una y otra vez aquel personaje de la película “Aterriza como puedas”, cada vez que quería dejar una de sus adicciones: “Elegí un mal día para dejar de fumar, beber, etc.” Eso pensamos más de uno el sábado 23 de Octubre: “Elegí un mal día para ir de ruta”.

 

Como es habitual, el punto de encuentro, San Martín de Valdeiglesias, ésta vez, se fue poblando de vehículos 4x4 hasta 7. Después de repartir rutómetros y un rato de conversación mientras llegaban los rezagados, partimos rumbo al comienzo de ruta, como en otras ocasiones nos costó dar con él, varias callejuelas nos confundieron pero en pocos minutos ya estábamos en ruta. Para abrir boca, una muy prolongada e inclinada subida en la que el terreno suelto y ligeramente hidratados nos ofrecía las primeras emociones y única del día.

 

El rutómetro que nos facilitaron nuestros amigos Ismael y Luis Enrique indicaba que, de no poder completar la subida, deberíamos retomar el rutómetro en otro punto. A pesar de que nos dijeron que dicha subida la habían arreglado, la lluvia caída durante toda la semana se encargó de poner a prueba nuestras máquinas.

 

Gregorio con su Gallo, iba abriendo grupo, dejamos bastante espacio entre unos y otros, pues se preveían dificultades, como así fue. En un tramo especialmente empinado el Galloper patina, sus ruedas de taco están llenas de barro y no hay forma de avanzar. Al retroceder unos metros buscando adherencia, el coche se queda en una situación un tanto comprometida, un árbol detrás y un buen montículo de tierra le impedían volver al camino e intentar la subida de nuevo.

 

Una vez más “San Cabrestante” sacó del apuro a Gregorio y Raúl, no sin esfuerzo, pues los pocos árboles que había disponibles no daban buen ángulo, por lo que nos tocó unir varias eslingas e ir ganando metros a la vez que íbamos cambiando de árbol una y otra vez hasta que pusimos el vehículo en lugar seguro, pero con la intención de dar la vuelta y retomar por otro lado.

 

Alberto quiso probar las excelencias de su Mitsu, los 163 CV, bloque 100% trasero y calzado con unas buenas Mud, sería referencia para decidir que haríamos los demás. Sin más miramientos atacó con toda la caballería, pero llegado un punto también patinaba, por lo que hubo que usar de nuevo el winch de Pato Plata que habíamos dejado de forma previsora listo para el rescate, Un rato de trabajo, evita piedras, rellena agujeros, eslingas para arriba, eslingas para abajo, y finalmente los dos osados cuatreros regresan hasta donde los demás habíamos dejado nuestras monturas.

 

Debían ser como los 13:00 horas y no habíamos hecho más de 2 km. de ruta. Decidimos que después del trabajo bien hecho nos merecíamos un aperitivo, que no dudamos en tomarlo.

 

A continuación intentamos retomar la ruta en otro punto, aprovechamos a comprar pan y algunos repostar combustible, Agus y Antonio se adelantan y esperan en un taller Ford, cuando nos avisan de que el Range de Luis chorrea aceite, aprovechamos que el taller estaba abierto para que le echaran un ojo, pero no le vieron nada, un monstruo el mecánico que lo miro pues tenia rajada la bola en su parte superior, cosa que supimos al dia siguiente cuando Luis lo llevo a su mecánico. Así las cosas seguimos camino.

 

Nos costó encontrar un punto intermedio del rutómetro, cogimos dirección a la Cabeza de la Parra y pararnos a comer, festín de viandas y conversación y subimos a la estación que se encuentra en la parte más alta de la sierra, desde donde nos deleitamos durante unos minutos de sus magníficas vistas.

 

Seguidamente, Antonio y Mara se adelantan a ver cómo está la bajada pues hicieron esta ruta hace 15 días y recordaban que no estaba bien, al rato se confirman sus sospechas, el paso es poco recomendable. Llegados a este punto son las 16.00 h y no vemos el modo de recuperar el recorrido de la ruta, decidimos hacer un tramo con buena pinta, cuando Luis nos dice por radio que su Pick Up sigue goteando aceite y que no puede engranar la tracción total y que el tramo por el que íbamos no podía negociarlo.

 

Decidimos volvernos y arroparle hasta el asfalto por si empeoraba la avería, pues ya sabéis que nuestra norma es como los “marines” “nunca abandonamos a nadie”.

 

Llegamos a la civilización, Carlos se vuelve a casa, con lo que irá de apoyo de Luis para cualquier imprevisto.

 

Son las 17.30 h, nuestra sed de aventura y las ganas de Gema,  Antonio y Mara por hacer un vadeo interesante que hay en un punto de la ruta nos lleva a consultar los GPS. Tenemos poca información para intentarlo y sólo dispondremos de un par de “cartuchos” pues el sol se pone en una hora y media y necesitamos luz para tener algunas referencias.

 

Comienza nuestra última oportunidad de hacer algo interesante, decidimos una estrategia de aproximación a un waypoint por asfalto, después de unos km. vemos una pista, parece la buena, pero cuando estamos a 400 m una valla con candado nos da un palo más, para añadir a la cuenta del día que llevamos, volvemos al asfalto y nos avisa José Luis que el agua de su Jimny está en plena ebullición, con lo que paramos. Le rellenó de agua, parece que ha cesado y continuamos, son las 19 h. y aún no tenemos nada claro.

 

Antonio y Mara les suena por donde es y se adelantan, al rato avisan de que lo tenían ¡bien!, vamos para allá, pero por más indicaciones que dieron no los localizamos, son las 19.30 h y prácticamente es de noche, por lo que entendimos que debíamos abandonar el empeño y aceptar que aquel día no era para nosotros. De hecho, de vuelta a casa tuvimos atascos donde nunca los hay, en fin cuando se tuercen las cosas...

 

De todos modos, el día fue agradable, la buena compañía y el ambiente estupendo, junto con pasar un día en plena naturaleza compensaron las continuas incidencias que nos tocaron vivir.

 

Gracias a Ismael y Luis Enrique por facilitarnos el rutómetro y a los asistentes por la compañía y buen humor.

 

 

 

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