
NOCTURNA SEGOVIANA
Como todos
los años por estas fechas los Patos queríamos organizar una nocturna para
compartir con nuestros amigos de Natura 4x4 y lista Jimny, esta vez Segovia era
la candidata. Empezamos a tocar palillos y contactamos con el recientemente
inaugurado Club Jimny 4x4 y, Ángel, uno de sus componentes nos dice que esa es
“su zona”, ya que sus padres tienen una casa en uno de esos preciosos pueblos
segovianos y por lo tanto conoce bien todos los alrededores. Se ofrece
voluntario para diseñar la ruta y Los Patos encantados dejamos el tema en sus
manos.
Quedamos en
una gasolinera en las afueras de Segovia sobre las 5 pm, ya que la ruta se
dividía en dos tramos, uno diurno y otro nocturno después de la cena.
Nos
repartimos en dos grupos y fuimos saliendo con 15 minutos de diferencia en busca
de la aventura. No había rutómetro convencional, sino navegación a través de una
serie de waypoints, esto era de lo más divertido, ya que, como muchos de
vosotros sabéis, la zona de los arenales segovianos está plagado de caminos que
no llevan a ningún sitio. Subimos y bajamos algunas trialeras que hacían que los
coches levantaran sus ruedas haciendo trabajar a las suspensiones a tope y luego
los interminables areneros que nos hicieron recordar nuestros viajes al
desierto, ¡Una auténtica gozada¡. La conducción sobre arena nunca te defrauda,
con esos movimientos nerviosos de la zaga del coche y continuo manejo del
volante intentando recolocar el coche en las roderas.
Continuamos
por esas pistas y llegamos a Carbonero el Mayor donde nos esperaban Enrique y
Paloma, y por supuesto la cena.
Fue
sensacional, primero por el ambientazo que se respiraba y luego por la cena en
sí compuesta de unas entradas a base de ibéricos sobre lecho de tortilla y
patatas fritas, chopitos, pulpo y unas gambitas a la plancha, y como colofón un
cordero asado como sólo saben hacerlo por estos lares. Postre y orujo, todo ello
animado con abundante charla. A la hora del café se nos unió Carlos Mexcar y
familia, así que volvimos a formar los dos grupos y nos fuimos a comenzar la
nocturna.
Apenas
comenzada la ruta el Jimny de Andrés rompe un cubo y se queda sin tracción
delantera, por lo que decide lógicamente que la nocturna se ha terminado para el
y se vuelve para Madrid.
Comenzamos a
discurrir por las antiguas vías del tren que unían Segovia con Madrid, esta vía
fue desmantelada hace un par de años, por lo que aun conserva grandes montículos
de balastro que hacían que los coches tomasen inclinaciones laterales muy
interesantes, siempre acompañados de sonido tan agradable del rodar de los
neumáticos sobre piedra suelta.
A veces
abandonábamos las vías para afrontar un vadeo, en otra ocasión una subida corta
pero muy empinada con giro a la izquierda en su parte final que hacia que los
coches largos rascasen en alguna parte, pasamos también por algunos apeaderos
abandonados y una de las cosa mas impactantes fue el paso por el interior de un
túnel, francamente tenia mucho morbo.
Continuamos
nuestra navegación de waypoint en waypoint cuando Enrique Ortega se siente
indispuesto, parece que el café con hielo que se ha tomado después de cenar le
ha cortado la digestión y decide que es hora de eliminar de su cuerpo la
maravillosa cena que ha ingerido horas antes, dicho y hecho, vaya que si lo
hace. Tras unos minutos de reposo ya un poco mas recuperado, reanudamos la
marcha.
La ruta esta
llegando a su fin son 2,30 de la madrugada y nos apetece tomar un café, se nos
ocurre que uno de los apeaderos abandonados, por que acabamos de pasar hace un
par de minutos puede ser un buen sitio, además Marta la hija de Enrique tiene
curiosidad por visitarlo de manera que volvemos unos metros sobre nuestros
pasos, pero para nuestra sorpresa no acabamos de parar los motores, cuando
descubrimos que se encienden luces en las ventanas del presunto apeadero
abandonado, así que como no queremos perturbar la vida de nadie damos media
vuelta y nos marchamos, ante la incrédula mirada del paisano, que a aquella
ventana se asomó. Me pregunto que pasaría por la cabeza de esa persona, cuando
vio aquel “tren de coches” circulando por las vías desmanteladas a las dos y
media de la mañana, bueno tal vez sea mejor no saberlo.
Buscamos un
lugar “menos concurrido”,preparamos unos cafés y unos orujos y mientras
comentábamos los acontecimientos del dia Ángel nos hizo entrega de un obsequio a
cada uno de los participantes ,un bonito pañuelo para las damas y un practico
juego de fusibles para los caballeros. Por nuestra parte Los Patos le entregamos
un peluche de nuestra mascota, que espero les haga recordar con cariño su
primera ruta como club.
En
definitiva, una ruta muy divertida y muy variada con buena organización, de las
que hacen sentir mas afición al 4x4 y en las que las horas pasan como si fueran
minutos.
Gracias como
siempre a todos los que se han tomado la molestia de trabajar duro y de forma
altruista para que otros se lo pasen bien y gracias también a todos los que
participaron, sin ellos el trabajo realizado no huera servido para nada.


