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RUTA SEGOVIA PEÑAFIEL

 

El pasado día 16, a las 8 de la mañana y lloviendo a cántaros en Madrid salimos hacia Segovia Dany y su Galloper, Jesús e Inés con su Terrano y nosotros con el Vitara. La lluvia caída en los días anteriores nos hacían presagiar una ruta movidita por el barro y por el estado en que se encontrarían los famosos arenales de Segovia.

El rutómetro partía del Santuario Virgen de la Fuencisla que por unas pistas interminables nos llevaron a Zamarramala y Bermuy. A pesar del agua caída, las pistas estaban en buen estado, quitando algunos tramos con un barro superficial que obligaba a ser fino con el acelerador y con el volante, pues el coche tendía a cruzarse de atrás. De hecho, hubo alguna guiñada sin más consecuencias, ya que estas pistas son bastante anchas. Continuamos hacia Espirdo, Torrecaballeros y Turégano, siempre con la misma tónica.

A estas alturas, empezamos a comprender que, si bien el rutómetro estaba perfecto en cuanto a kilómetros parciales, los waypoints no iban tan "finos". Por ejemplo, los de la casilla 41 y 47, así como los de la 74 y 76 estaban repetidos y otros que definitivamente iban "gordos", como los de las casillas 66 y 69, que nos mandaban al oeste cuando debíamos ir al norte. Para colmo la P.D.A., donde había cargado los mapas de la zona, dijo que no era su día y por más que intenté convencerla no hubo manera de comunicarla con el G.P.S.

Pero como todo no iban a ser malas noticias el ciclocomputador de bici, que habíamos instalado en el coche la semana anterior, funcionaba de maravilla, a pesar del barro acumulado en las ruedas y que nos hacía temer que cegase el pequeño sensor colocado en la rueda trasera. Os lo recomiendo, por menos de 24 euros tenemos un instrumento de precisión, ya que mide de 10 en 10 metros. A partir de la casilla 74 nos adentramos en los arenales, tengo que decir que infundían respeto, con profundas roderas en la arena hidratada, pero a eso íbamos ¿no?. Nos lanzamos sobre ellos con la primera reductora ya que cuando intentabas meter segunda, el coche se frenaba, tal era la fuerza de esa arena húmeda. Todo bien hasta la casilla 77 (seguir cortafuegos recto y un km. a la derecha casilla 78). No exagero si digo que estuvimos una hora intentando encontrar la dichosa casilla 78, pero no hubo forma. Nos recorrimos el cortafuegos de arriba abajo explorando todos los ramales que salían a la derecha, infructuosamente. ¡ La casilla 78 nos había vencido !.

A pesar de todo, fue muy divertido ya que la anchura del cortafuegos permitía provocar derrapadas a los coches para contravolantear escupiendo arena por todas partes, ¡una pasada!.

A partir de aquí decidimos retomar el rutómetro en la casilla 86. Nombre del pueblo Santo Domingo de Pirón (nuevo error) ese pueblo estaba en realidad en la casilla 29, menos mal que el waypoint de esa casilla estaba bien y llegamos a Fuente Olmo de Fuentidueña (su verdadero nombre). A estas alturas, teníamos más hambre que un maestro escuela (de los antiguos), por lo que dimos buena cuenta de los bocatas y mientras lo hacíamos prometímos volver en verano a los arenales. Eso si, saltándonos las interminables pistas del principio y las no menos interminables pistas del final, que nos llevaron a Peñafiel.

En fin, un día muy agradable con un tímido sol que nos acompañó todo el día y apenas sin caer una gota de agua. Lo mejor, como siempre, fue la compañía. Eso sí, nos hubiese gustado contar con más patos.

Gracias Jesús y Dany por la invitación y a ti Inés por tus comentarios sobre Asturias. No lo conocemos, pero después de oírte es como si hubiésemos estado allí. Si te falla la informática, puedes dedicarte a información y turismo.

Hasta pronto amigos.

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