SIERRAS MURCIANAS
El
16 de agosto y en plenos calores veraniegos salimos de Puerto de Mazarrón a las
8,30 de la mañana, Antonio, Cheto y Juan Carlos en el Terracan y Javi y Gregorio
en el Galloper. Nos dirigimos a Caravaca de la Cruz donde nos están esperando
Luis y su copilota que han venido desde Madrid también en su Galloper, Javier
con toda la familia, que vienen desde Torrevieja con el Terrano y Teo y su hijo,
que vienen de Murcia con su Jymny, a los que no conocíamos en vertical, solo a
través de Internet. Pero como no podía ser de otro modo se acoplaron al grupo
como si nos conociéramos de toda la vida. Saludos, presentaciones, un vistazo al
Castillo Santuario de Caravaca, edificio extraño pero no exento de belleza.
Paramos a comprar pan y como no, Juan Carlos se encarga de que no falten el
picoteo y los dulces.
Empezamos la ruta, apoyados en el rutómetro de Jordi Basart que cuenta con unos
cuantos años de antigüedad. Un rutómetro extraño que nos hacía prever
dificultades de interpretación, ya que carece de viñetas solo un texto
explicativo y un, a modo de mapa, con las distancias y ningún way point de
referencia, en fín todo un reto. De momento, todo va bien, hacemos alguna
rambla, también circulamos por el lecho arenoso de un rio seco en el que
disfrutamos de la conducción, los cruces se van sucediendo pero ya nos vamos
dando cuenta de que el rutómetro es inexacto, de manera que a nadie le coinciden
las distancias, no aparecen los caminos que deberían aparecer, etc. etc. y eso
que solo hemos recorrido 16 km. Hacemos una parada técnica y decidimos
continuar utilizando el ordenador combinado con el g.p.s. y los mapas de la
zona. Intentaremos retomar el rutómetro en algún punto que tengamos claro más
adelante.
En Archivel lo retomamos pero a los pocos minutos, más de lo mismo. Lo que nos
hace desistir de usar el dichoso rutómetro y navegar a nuestro aire. Los parajes
por los que vamos discurriendo, collados, montañas, ramblas son espectaculares
dando la sensación de que estamos a cientos de kilómetros de la civilización.
Verdaderamente, Murcia es una comunidad realmente hermosa y desconocida La
temperatura todo un lujo 22º. Comemos debajo de un inmenso nogal, nadie pasa por
alto las deliciosas viandas de Meli y Cheto nos ameniza con su simpatía
habitual. Chistes y anécdotas se suceden y pasamos un rato de lo más agradable.
Continuamos la ruta inventándonos los caminos hacia Somogil, recorriendo el
cañón del río Benamor una preciosidad con cierto parecido a las Hoces del
Duratón. Llegados a este punto tenemos dos opciones, continuar hasta el pantano
del Cenajo o volver a Caravaca vía Moratalla, por carretera.
Hemos recorrido 130 km. por campo, son las 7 de la tarde y todos estamos de
acuerdo en dar por finalizada la ruta, por lo tanto nos dirigimos a Moratalla,
donde nos despedimos de Teo y Javier y nosotros nos volvemos a Mazarrón. Al
pasar de nuevo por Caravaca decidimos comprar unas cruces típicas (de doble
brazo), ya que allí están celebrando el año jubilar y dicen que si regalas estas
cruces traen buena suerte. Ya veremos …
En
definitiva un dia divertido y entrañable en el que la diversión estuvo en buscar
el rumbo constantemente, la compañía y los insólitos paisajes de las sierras
murcianas. El año que viene buscaremos nuevos retos por aquellos queridos
parajes.
Gracias a todos los asistentes en regalarnos su compañía.


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Punto de encuentro
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Vista en marcha
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Caravana
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Buscando el camino
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RReagrupamiento
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Javier y su Terrano
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Quorum
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En lo alto de la sierra
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Paisaje
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Paso interesante
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Pista pedregosa
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Jimny en acción
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Pisteando
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Conversando a la sombra
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El trío calavera
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Inmensos pinares
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Formaciones rocosas
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Foto de familia
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Atardecer
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Atardecer
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Atardecer
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Teo disfrutando
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Tomando una fotos
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Terracan
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